1ra Cadena 88.7 FM

Sobrevive población penitenciaria entre carencias, malos tratos y corrupción

Autor: Radio Fórmula RF Culiacan

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Fecha: 5 diciembre, 2018

Manuel Aceves

Culiacán, Sin. – “En la cárcel si no tienes dinero prácticamente no existes, eres uno más de los muchos desamparados que van y vienen en la ciudad del olvido, en la tierra de las carracas, como también le dicen a los centros penitenciarios”, son las palabras de una exinterna quien recientemente obtuvo su libertad.
Con apenas un par de días fuera de prisión, confiesa a Fórmula Noticias que ha sido difícil adaptarse a raíz del prejuicio que pesa sobre quienes, por alguna razón, aunque sea injusta como asegura que es su caso, llevan en su historial antecedentes penales.
Se siente extraña caminando por las calles de la ciudad después de tanto tiempo, pero prefiere esa extrañeza a volver a pisar el penal de Aguaruto, donde confiesa: hay personas enfermas que por mera burocracia no están recibiendo la atención medica necesaria: hombres y mujeres con enfermedades terminales como cáncer, con una metástasis que avanza ante la falta de medicamentos. En uno de estos casos, comenta que las propias internas se comunicaron con la Comisión Estatal de los Derechos Humanos buscando su intervención para que una compañera fuera atendida debidamente.

“No ha habido un apoyo adecuado y correcto, se tuvo que recurrir a Derechos Humanos para que se le pudiera hacer la atención adecuada a esta persona, puesto que nunca se le dio el servicio porque una: el penal no marca el recurso y el área médica nunca tiene lo suficiente para cubrir las necesidades básicas de todas las PPL (Personas Privadas de su Libertad), no hay recursos, ni como ayudar o prestar un apoyo en el área de salud, porque no hay ni siquiera medicamento”.

“Hay ahorita otras problemáticas en cuestión de alimentos y comidas, también se restringieron alimentos, que no se pueden meter y eso está provocando que las personas, en salud o alimentación, pues ya no sea igual”.

Refiere que otro de los grandes problemas dentro del Centro Penitenciario de Aguaruto, son los precios “inflados” de los productos que ahí se comercializan, los cuales llegan a triplicarse en comparación del costo real, esto obliga a muchas personas a realizar las llamadas “talachas”, es decir, trabajos dentro del penal, los cuales dice son muy mal pagados. Ésta situación orilla a muchas internas a buscar el amparo de compañeras con mejor posición económica, empleándose en la limpieza de sus carracas o subordinándose en lo que éstas, las más adineradas dispongan.

“La vida dentro del Centro Penitenciario es algo pesada, es difícil por todas las situaciones que uno vive ahí, todo lo que conlleva a estar preso, hay muchas humillaciones, maltratos, te sobajan mucho por el ser, hoy se nos dice PPL (Personas Privadas de la Libertad), tienes que soportar muchas cosas para poder subsistir dentro del penal”.

Confiesa que dentro del centro penitenciario prevalecen los privilegios, pues mientras unos internos mueren lentamente consumidos por sus enfermedades, otros disfrutan de la opulencia y un mejor trato accediendo a gustos caros como pantallas de plasma, muebles de lujo y carracas que en nada se diferencia de las lujosas casas residenciales en el exterior.
Asimismo, revela que el sistema judicial también se vuelve un tormento para los internos, ya que en éste, los expedientes se extravían, se traspapelan, tardan en llegar a las áreas que corresponde, a menos que el factor dinero prevalezca y agilice todos los tramites.

¿Cuánto te costó obtener la libertad?, se le cuestiona asiendo alusión a lo que la ex interna pagó para agilizar el papeleo. Luego responde:
“Mi libertad, 15 mil pesos… es algo frustrante porque hay diversas personas que se encuentran en una situación como la mía y que no se les mueve su expediente cuando ya prácticamente tienen su libertad, por falta de dinero o de apoyo, se podría decir familia, hay muchas, muchas personas en esa situación, puntualizó con un suspiro.
La entrevista concluye y la ex interna se retira, no sin antes advertir que desde afuera abogará por los derechos de las más vulnerables, casi por nada cuando estuvo dentro le apodaban la “Lic.”